Las empresas familiares representan al 89% del total de las empresas españolas. Según el Instituto de Empresa Familiar (IEF), éstos son los requisitos que debe cumplir un negocio para incluirse en la categoría de familiar:

  • La mayoría de los votos son propiedad de algún miembro de la familia que fundó la compañía, son propiedad de la persona que ha adquirido el capital social de la empresa o son propiedad de sus esposas, padres, hijos o herederos directos.
  • La mayoría de los votos puede ser directa o indirecta.
  • Al menos un representante de la familia o pariente participa en la gestión o gobierno de la compañía.
  • A las compañías cotizadas se les aplica la definición de Empresa Familiar si la persona que fundó o adquirió la compañía, sus familiares o descendientes poseen el 25% de los derechos de voto a los que da derecho el capital social.

La internacionalización constituye uno de los principales retos de las empresas familiares españolas. La mayoría de las empresas familiares operan en mercados regionales 60,4% o nacionales 28,3%. Sin embargo, en el ámbito internacional las ventas sólo alcanzan el 11,3%.

Contar con una buena estrategia de expansión es clave. Implica conocer muy bien el mercado de destino y el valor diferencial que se aporta en él, además de establecer un plan de entrada, bien a través de exportaciones, alianzas con empresas locales o directamente creando sedes en el extranjero. Cualquiera de estas estrategias implicará un cambio en la manera en la que hasta el momento se actuaba en cualquiera de los ámbitos de la organización, desde el marketing a las ventas o la producción y distribución, desde los recursos humanos a la contabilidad.

La empresa familiar tendrá que aprender estos nuevos mecanismos y adaptarse rápidamente a los cambios si pretende que su expansión global tenga éxito.

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