Hamdi Ulukaya, el fundador del productor del yogur griego Chobani repartirá un 10% de la propiedad de la compañía entre sus asalariados si en el futuro decide colocar su capital en el mercado bursátil o si la pone en manos de otra corporación.

Este inmigrante de origen kurdo convertido en exitoso hombre de negocios llegó a EE UU con 24 años, empezó a producir yogur griego en una fábrica que compró en Kraft en el condado de Chenango, al norte de Nueva York. Ahora cuenta con aproximadamente 2.000 empleados, que serán recompensados en base a la posición y al tiempo de servicio para la empresa. Ulukaya, es conocido por contratar en su empresa a refugiados, para así darles una oportunidad de integrarse en la sociedad y tener una vida próspera fuera de sus países de origen. Los asalariados de Chobani consideran que recibir un trozo de la compañía es mucho mejor que un aumento de suelo o una prima a final de año. Para los más mayores será un buen sustento durante la jubilación.

Chobani fue creada hace algo más de una década. Las nuevas tendencias en el consumo de alimentos -más sanos y ricos en proteínas- le llevaron a plantar cara en pocos años a los grandes vendedores de productos lácteos en Estados Unidos. Hace solo cinco años, el yogur griego generaba ventas en EE UU por valor de 390 millones de dólares. De ahí a representar hace un año el 50% de las ventas totales de yogures. Chobani es, además, una de las marcas patrocinadoras del equipo olímpico de EE UU.

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